Facultad de Educación
Comunicación pedagógica
Daissy Nathalie Rojas Sanmartín
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Luís David Tobón
Los Profesores Y Las Nuevas Tecnologías
Rosa María Torres
Este artículo hace parte de un libro llamado Itinerarios por la educación latinoamericana. Un compendio de relatos o cuaderno de viajes, en los cuales la autora narra sus experiencias educativas en los países de habla hispana.
La tesis inmersa en este artículo tiene que ver, en cómo el gobierno, las instituciones y la sociedad en general, ven en la tecnología una herramienta que soluciona los problemas de la educación, relegando el lugar del profesor.
Inicialmente se ponen unos ejemplos como el de Caracas, en donde dos profesoras están orgullosas por la nueva sala de informática, y a la pregunta ¿se ha capacitado ya a los profesores en el manejo de las computadoras? Ellas responden “No, no se va a capacitar a los profesores. Un técnico contratado va a venir a enseñar dos veces por semana a los niños. ¿así que sólo los niños van a aprender? Así es.”
Otro caso interesante al que se hace referencia sucedió en Oaxaca, donde en convenio con el director una ONG viene semanalmente a enseñar el manejo de computadores, a los niños. “al salir de la clase de computación encontramos afuera, sentado en una banca, al profesor de ese grado. ¿Sabe él como manejar una computadora? No, no sabe como se prende. ¿Por qué no entra a la clase, ayuda al técnico con los niños y de paso aprende él también? El arreglo del director con
Estos mismos casos se repiten en muchas otras ciudades de América.
Es así como la autora pone en evidencia la problemática que trae consigo la oleada tecnológica en la educación, argumentando que en todos lados ocurre lo mismo, ministerios de educación, organismos gubernamentales y no gubernamentales, a gran o pequeña escala, pasan generalmente por alto a los docentes cuando se trata de introducir en la educación las novedades de la tecnología. “la computadora, el video o el equipo de comunicación aterrizan con el técnico contratado externamente para enseñar a los alumnos, sin pensar en la capacitación del personal docente del plantel. Se piensa que el profesor es alguien que no requiere (o peor aún, no quiere ni puede) ya aprender, un individuo atrasado, tradicional y conservador que pertenece a otra era, que es incompatible con la modernidad.” Muchos profesores aceptan esta situación como natural (pues está en el imaginario colectivo hace muchísimo tiempo) atemorizados por la tecnología e inseguros de sus propias capacidades para aprender.
La discriminación tecnológica se da en todos los planteles educativos, tanto públicos como privados, pues por lo general las salas de cómputo, están sólo al servicio de los alumnos y la administración escolar. La sala de profesores, en su propia fisonomía, continúa siendo el símbolo por excelencia del atraso, del descuido y la escasa valoración que acompaña al profesorado.
El recelo de los profesores frente a la tecnología no es una resistencia al cambio, sino respuesta comprensible frente a la amenaza y la incertidumbre que ha significado para los profesores el coqueteo con la escuela por parte de las sucesivas olas tecnológicas. “cualquier profesor tiene buenas razones para pensar, que a pesar de la retórica, la tecnología no a acudido precisamente en su ayuda y que, más bien, ha venido a marginarlo y hasta sustituirlo.”
Los profesores saben que la moderna tecnología modifica sustancialmente el papel de la escuela y el suyo propio, un nuevo papel a duras penas enunciado con calificativos “ el profesor como mediador, facilitador y mentor” para el cual no se crean las condiciones requeridas ni a nivel personal ni a nivel institucional.
No basta con que los profesores sean informados acerca de las nuevas tecnologías y sus enormes posibilidades para la enseñanza y el aprendizaje; necesitan ser ellos mismos, sujetos de esa enseñanza y ese aprendizaje y usuarios de esas tecnologías. Sin esto las mejores computadoras, las tecnologías más sofisticadas, no lograran los objetivos esperados y serán a lo sumo, reabsorbidas por la tecnología escolar más antigua y universal: La lengua, la pizarra y la tiza.